¿Va tu bebé por primera vez a la guardería? Siete consejos para «sobrevivir»

Con septiembre llega un paso crucial en la vida de muchas familias, un momento generalmente temido, a veces deseado, pero que para los más pequeños supone siempre un gran cambio. Si va tu bebé por primera vez a la guardería, aquí te dejamos siete consejos para «sobrevivir» al proceso, con el fin de que sea menos duro para todos.

Realmente, viendo las puertas de las escuelas infantiles estos días podría pensarse en que se vive alguna tragedia, con lloros por aquí, gritos por allá, niños que no se desprenden de los brazos de mamá… Los mayores también lo pasamos mal en estos casos, incluso cuando nuestro pequeño entre de lo más contento a la escuela (¡por favor, que no se olvide de mí!).

Entonces, si tu bebé va por primera vez a la escuela infantil, puede ser un trance para él y para vosotros. Pero podemos mejorar la adaptación de los niños a la escuela infantil de varias maneras, y hay que poner especial atención en este proceso si es la primera vez que el bebé va a una escuela, la primera vez que deja a mamá y papá para que otros lo cuiden.

Habladle de la guardería

Tal vez no si lo llevamos con cuatro meses, pero en cuanto empiezan a adquirir competencia lingüística hay que hablarles de los que será su guardería o escuela infantil. Lo que va a encontrar allí (otros niños, amiguitos, cuidadoras, juguetes, canciones…). Anticipar el momento del colegio se puede hacer mediante las palabras, pero también mediante juegos, colocando muñequitos en el escenario del cole.

De este modo, los niños tendrán más claro a qué lugar van y no les pillará de sorpresa con el miedo que supone quedarse (¡sin los papás!) en un lugar totalmente desconocido y nuevo para ellos. El siguiente punto también ayuda a evitar esto.

Conoced la escuela infantil

Una manera de completar esa anticipación de lo que será ir al cole es acercarse a él. Hablad con las profesoras para que os permitan conocer el centro con el bebé, en una especie de adaptación que nos servirá también a nosotros mismos, ya que también estaremos más tranquilos al saber dónde y con quién van a estar nuestros niños, si las instalaciones son seguras…

Este «reconocimiento» se puede hacer incluso antes de elegir escuela, el bebé puede acompañaros a conocer los distintos centros y así no le resultarán totalmente nuevos. Pero una vez tengamos claro dónde se quedarán, conviene volver. Incluso antes de que empiece el periodo de adaptación que proponen muchas escuelas, si lo deseamos podemos hablar con sus responsables para que nos permitan hacer una «visita» antes, en la cual iremos explicándole todo al niño.

Despídete de tu hijo

Por muy duro que resulte el momento de la despedida, no hay que evitarlo y desaparecer como si nos hubiera tragado la tierra, porque es lo peor que puede pasarle al niño asustado que se queda en un nuevo lugar. Puede que verlos llorar nos haga llorar a nosotros, pero aunque estemos llorando hay que intentar transmitirle tranquilidad a nuestro hijo y explicarle que vamos a volver pronto. También podemos intentar que sea el miembro de la pareja menos propenso a llorar el que lo despida directamente en la escuela si no queremos que nos vea llorar para no preocuparlo más. Sea como sea, lo pero es no despedirse, porque si «desaparecemos» sin más, el niño sentirá que ha sido abandonado y no entenderá nada.

 

Reduce el tiempo en la escuela infantil, haced adaptación

A lo largo del año, puede que necesitéis que el niño pase muchas horas en la guardería, pero al principio conviene que ese tiempo no se alargue. Siempre que sea posible, conviene reducir las horas que el bebé pasa por primera vez en la guardería, llevarlo solo unas hora so medio día, incluso pidiendo la ayuda a familiares si nosotros no podemos recogerlo antes, o acudiendo entre horas del trabajo para sacarlo y estar con él…

En este sentido, las adaptaciones que hacen muchas escuelas son beneficiosas, aunque no siempre se alargan lo suficiente (en ocasiones, el primer día dejas a los niños una hojita y al siguiente pasamos a seis).

Una buena alimentación, en el cole y en casa

Muchos bebés que van por primera vez a la guardería toman lactancia materna y no es el mejor momento para dejarla. Es más, no tiene por qué ser así sino que se recomienda que tomen leche materna hasta los dos años o más, por lo que hemos de conoce cuál es su política en este tema, si nos permiten ir a amamantar o si les dan los biberones de leche materna que nos habremos extraído previamente, que tienen ungular adecuado para conservarlos, para darle el pecho si lo deseas… Como suele suceder que con los cambios los niños comen menos, ofrécele más pecho por la tarde y por la noche, cuando estéis juntos. De este modo también facilitarás que la producción de leche siga a buen ritmo.

Lo más probable es que ya tome alimentación complementaria, vigila que no le falten vitaminas y minerales, que tenga una alimentación completa y equilibrada para que las defensas, que van a empezar a necesitarse más que nunca, estén funcionando a pleno rendimiento. Tanto la leche materna como una dieta complementaria saludable van a ayudar a mejorar las defensas del niño.

El sueño de los niños se altera

Por otro lado, también los pequeños duermen más horas y hay que procurar que descansen lo suficiente, tanto en casa como en la escuela. Hay que comentarles a las profesoras el tiempo que suelen dormir, a qué hora… para que procuren no alterar esos hábitos o al menos que no desaparezcan del todo ni de golpe. Hay bebés que hacen siesta antes de comer, otros después, otros duermen más de una vez… y esos horarios conviene que los conozcan en la escuela.

De todas formas, los primeros días suelen ser un trastorno generalizado, por lo que puede que lo notes más cansado si es que en el cole no ha podido dormir lo suficiente y en casa haya que acostarlo antes. Pero no es esa la única posibilidad, porque por el contrario podría ser que los nervios le impidan dormir, puede que requiera más vuestra atención, que se despierte por la noche, que tenga pesadillas o que se haga pipí si ya había dejado el pañal por la noche…

Mucha paciencia, acompañamiento y amor

Como veis, no hay un patrón definido y único para lo que les sucede a los bebés la primera vez que van a la guardería. Pero lo que sí parece claro es que los malos tragos se pasan mejor en compañía, por lo que estos días difíciles habremos de tener una dosis extra de paciencia para que nuestros hijos no se sientan solos, para superar el cansancio, la falta de sueño, la pena que nos da dejarlos por primera vez como si «escaparan del nido»…

Se unen muchas emociones estos días y tenemos que ser fuertes y pacientes para comprender por todo lo que el niño está pasando, acompañarles en la medida de lo posible para que el proceso sea más tranquilo y menos doloroso. Porque al final, por mucho que cueste al principio, veremos que los pequeños se logran adaptar, que toda la familia se adapta a esta nueva etapa, que en la escuela infantil se lo van a pasar bien y van a aprender.

No nos engañemos, lo más probable es que no sean unas semanas sino unos meses, pero al final todos entramos en un nuevo ritmo es antes, durante y después del proceso de adaptación a la guardería cuando nuestros hijos han de sentirnos a su lado, que vamos a estar ahí y ellos estarán bien aunque haya momentos en que físicamente no estemos junto a ellos.

Estos consejos os ayudarán a «sobrevivir» si vuestro bebé va por primera vez a la guardería, seguro que muchas familias que nos leen están en esta situación estos días y esperemos que os sean de utilidad. Además, os dejo un último consejo: inmortalizad el primer día de cole con una fotografía, cuando estrenan sus babis o sus bolsitas del almuerzo… ¡Se hacen mayores tan rápido! Y en unos años veremos esas imágenes juntos y (casi) se nos habrá olvidado que no lo pasamos muy bien entonces…

 

guarderia

guarderia