Alimentación durante el primer año de vida

Alimentación durante el primer año de vida

 

La lactancia materna Es el método ideal para comenzar la alimentación y la relación con el bebé, adaptándose a las necesidades de éste en cada momento. La leche materna es el mejor alimento que una madre puede proporcionar a su bebé porque, además de aportarle los nutrientes que necesita para su crecimiento, le facilita su adaptación a la vida, le transmite afecto, le protege de enfermedades y mejora su desarrollo intelectual. Tampoco podemos olvidarnos de los beneficios para la salud de la madre y para la economía familiar.

La Organización Mundial de la Salud -OMS-, apoyándose en la evidencia científica actual, recomienda la lactancia materna exclusiva durante 6 meses, seguida de la introducción de alimentos complementarios y la continuación de la lactancia materna hasta los dos años o más- La Asociación Americana de Pediatría (A.A.P.) recomienda la lactancia materna al menos un año. La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) y la Sociedad Española de Pediatría de Atención Primaria (SEPAP) recomiendan la leche humana como alimento de elección durante los 6 primeros meses de vida para todos los niños, incluidos los prematuros, los gemelos y los niños enfermos, salvo rarísimas excepciones. Recomiendan prolongar la lactancia materna al menos durante todo el primer año de vida y más allá de dicha edad si lo desean tanto la madre como el niño.

El éxito de la lactancia depende mucho de que la técnica de amamantamiento sea correcta, ya que un elevado porcentaje de problemas precoces se producen por errores al poner al bebé al pecho. Para que el acoplamiento boca-pecho sea funcional, el niño debe tomar el pecho de frente, sin torcer la cara, de forma que los labios superior e inferior estén evertidos alrededor de la areola, permitiendo que introduzca el pezón y gran parte de la areola dentro de su boca. De esta forma exprime los senos galactóforos, situados bajo la areola, y daña menos el pezón.

El cuerpo del niño debe estar muy próximo al de la madre, su tripa tocando la de la madre, de manera que la nariz del niño quede a la altura del pezón y la cabecita sobre el antebrazo, más cerca de la muñeca que del codo.

Las madres se deben sujetar el pecho con la mano en forma de “C” (el pulgar por encima y los otros dedos por debajo), lejos de la areola.