¿Qué pasa cuando faltan pediatras?

Salas de espera colapsadas, bebés que lloran, padres y niños que se impacientan… es la estampa de un centro de salud cualquiera, sobre todo si es época de gripe. Una muestra de que faltan pediatras. Es una antigua reivindicación de las sociedades de Pediatría y de las familias, que son las que más notan los efectos de los recortes y una mala planificación en el ámbito sanitario.

A pesar de que las sociedades científicas señalan que el cupo de niños que ha de llevar un pediatra no debe superar los mil, en España, según datos de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), esta cifra se supera (y no es solo un problema de este país). Pero esa cifra no es un capricho y tiene una razón de ser. Porque, ¿qué pasa cuando faltan pediatras?

Las Sociedades Científicas de Pediatría y los expertos recomiendan, de manera documentada, un cupo de 800 niños por Pediatra, que debería ser el objetivo ideal para dedicar al menos 10 minutos a cada paciente. La realidad señala que muchas veces solo se les puede dedicar cinco minutos, un tiempo a todas luces insuficiente.

La sobrecarga asistencial tiene varias consecuencias que no benefician a nadie (imagino que excepto a las administraciones que pagan directamente los sueldos de los médicos). Esto sucede tanto en las consultas determinadas por la edad del niño (las revisiones) como en las consultas específicas por problemas de salud.

  • Se renuncia al abordaje integral del niño o niña, es decir, por ejemplo, en las visitas de rutina, a la atención necesaria sobre todos los aspectos de su salud.
  • Esto es así porque se reduce el tiempo que se dedica a cada niño. No es algo nuevo, la frase hecha de “hacer la visita del médico” cuando esa visita ha sido muy corta viene de lejos… Pero el tiempo se reduce cuanta más sobrecarga haya. Como hemos visto, son necesarios más de diez minutos para una exploración integral y para que intervengan los padres acompañantes, tanto respondiendo a las preguntas del pediatra como exponiendo sus propias dudas e inquietudes. Sin embargo, el aumento de la cantidad de niños asignados a los pediatras hace que se le tengan que dedicar menos de diez minutos a cada uno.
  • La economía de tiempo favorece la medicalización de los problemas de salud que se presentan en la consulta.
  • En las zonas rurales es posible que sean los médicos de familia los que atiendan a los niños (aunque han recibido una formación especializada). De todos modos, conscientes de sus propias limitaciones, actuarán en consecuencia y tomarán las medidas necesarias si las circunstancias le sobrepasan.

Como vemos la saturación en las consultas tiene unos grandes perjudicados, los niños, que a pesar de los esfuerzos corren el riesgo de no ser atendidos con la profundidad necesaria.

A pesar de ello, hay que reconocer el interés que la mayoría de profesionales ponen para que la calidad asistencial sea la adecuada y minimizar las consecuencias anteriores. Vosotros, ¿notáis los efectos de la falta de pediatras con vuestros hijos? ¿Cuál es la situación en vuestro lugar de residencia?

 

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