lactancia artificial

Lactancia artificial

 

La lactancia artificial consiste en el empleo de fórmulas lácteas adaptadas para sustituir la lactancia materna cuando no se pueda o no se desee emplear esta. Las fórmulas adaptadas tienen unos valores semejantes a la leche materna, aunque presentan algunas diferencias con ella.

Se debe reconstruir la leche según las indicaciones del fabricante, habitualmente una medida rasa (5 gr) por cada 30 ml de agua, utilizando el dosificador que viene con cada preparado. Debe insistirse en la necesidad de respetar la concentración idicada, ya que biberones hiperconcentrados pueden producir deshidrataciones por sobrecarga renal y/o diarreas.

El volumen y la distribución horaria de tomas se ajustará en función de las necesidades del bebé. En un lactante, las necesidades calóricas están alrededor de 100 kcal/Kg/día y suponen unos 150 ml/Kg/día de leche.
No es preciso hervir los biberones si se preparan higiénicamente y el agua tiene garantía bacteriológica. El método estéril requiere hervir los biberones y las tetinas durante diez minutos y el agua durante cinco minutos y por separado. Los métodos químicos o de vapor son efectivos si se siguen estrictamente las instrucciones del fabricante. También es conveniente que los padres tomen las precauciones higiénicas necesarias para preparar los biberones (lavado minucioso de las manos y de todos los utensilios necesarios para la preparación de los mismos) y la comprobación de la temperatura del biberón antes de ofrecérselo al niño, sobretodo si se calienta en el microondas.