Acidez durante el embarazo

Acidez durante el embarazo

 

Una de las molestias más comunes del embarazo es el malestar que provoca la pirosis o acidez gástrica. Aunque puede aparecer temprano, suele agravarse en las últimas semanas de gestación.

En la mayoría de los casos, se debe a un reflujo de contenidos gástricos y duodenales hacia el esófago, que incluso puede subir hacia la garganta. Como los alimentos ya están mezclados con los jugos ácidos del estómago, irritan la mucosa del esófago produciendo este molesto ardor. Son dos las razones de que se produzca con mayor frecuencia durante el embarazo: el estómago se comprime a medida que el útero se agranda y sube dentro del abdomen; el estómago tarda más en vaciarse ya que el alimento se digiere más lentamente.

Para su prevención, se recomienda hacer comidas pequeñas y frecuentes en vez de tres grandes, así como evitar acostarse o echarse la siesta inmediatamente después de las mismas. A la hora de dormir, podemos probar a hacelo un poco más incorporadas colocando unos cojines o cuadrantes bajo la almohada.

Hacia el final del embarazo la acidez probablemente sea mayor, ya que el crecimiento del bebé no le deja mucho espacio al estómago. El alcohol, el café y el tabaco no son recomendables ni en el embarazo ni para combatir la acidez gástrica.

LA ALIMENTACIÓN

Cada embarazada puede sentir molestias con distintos alimentos, pero en general conviene evitar las comidas muy grasas o especiadas, los fritos y los embutidos.

Los refrigerios nocturnos no son recomendables (al igual que si padecemos indigestión, náuseas o vómitos) ya que la comida que queda en el estómago también puede provocar malestar. Si tenemos hambre antes de acostarnos tomaremos un vaso pequeño de leche fría, una manzana o una infusión de manzanilla.

Hay mujeres a las que al final de la gestación, la leche les produce ardor en vez de alivio. En ese caso habrá que tomarla descremada y aumentar la ingesta de quesos o yogures.

En caso de mucha molestia, consultaremos con el ginecólogo quien puede recetarnos algún antiácido inocuo para el bebé. Nunca debe tomarse bicarbonato ni preparados que lo contengan, ya que cuentan con una excesiva cantidad de sodio que favorecería la retención de líquidos.