Para el bebé, dormir constituye una función primordial. La calidad del sueño influye directamente en su salud y su desarrollo. Para los padres, saber reconocer los ritmos y las fluctuaciones del sueño contribuye al equilibrio familiar y, con ello, a la plenitud del niño.

Sueño del bebé

Sueño del bebé

 

Mientras duerme, el bebé termina de desarrollarse tanto físicamente como en lo que se refiere a sus funciones celebrarles. La hormona del crecimiento se secreta en las fases de sueño lento. Durante las fases del sueño paradójico se inscriben en la memoria las primeras experiencias, lo que se aprende cuando está despierto. Por este motivo, resulta fundamental respetarle los ritmos del sueño, cuya regularización se alcanza de forma progresiva. Los cuatro primeros meses suponen básicamente un periodo de adaptación difícil.

El bebé es muy sensible al estado de ánimo de quienes lo rodean y necesita mimos. Así pues, hay que tratarle con dulzura, pero sin olvidar la firmeza. Hay que saber dejar llorar al niño en la cuna antes de apresurarse a darle de comer, por ejemplo, si no le toca. Necesita organizarse el sueño él solo. De este modo se le ayuda a adquirir autonomía y equilibrio.

En próximas entradas abordaremos las etapas del sueño desde el primer mes hasta después de los 4 meses