Todos los años, al llegar las vacaciones de los niños, los padres echamos en falta tener mucho más tiempo para compartirlo con ellos. Por eso, muchos recurrimos a los campamentos durante las vacaciones escolares. Una temporada en un campamento puede ser uno de los mejores momentos del año para los niños; pero para que esos días sean tan buenos como nuestros hijos se merecen, es necesario tener en cuenta una serie de consejos que ayudan a mejorar su experiencia:

 

  • Compartir la decisión con los niños. Si ellos lo ven como una imposición, probablemente no vayan dispuestos a disfrutar porque lo perciban como un castigo.
  • Dedicar tiempo a seleccionar el campamento adecuado. No solo en lo relativo a sus medidas de seguridad; también podemos escoger aquellos que se centren en las actividades que más les interesan a nuestros hijos para fomentar su implicación.
  • Plantear la asistencia al campamento como un premio. Por ejemplo, según el buen comportamiento del niño o las notas que haya logrado sacar en la escuela.
  • Preparar un botiquín. Aunque nos cuidemos de que el campamento tenga sus instalaciones sanitarias y de enfermería en buen estado y bien provistas, no está de más que los niños lleven su propio botiquín. Esto ayudará a fomentar su responsabilidad e independencia y a que sean más conscientes de los riesgos. Especial importancia tendrá que lleven el apropiado protector solar infantil, puesto que en los campamentos suelen estar muy expuestos al sol.
  • Que no sustituyan a sus padres por los monitores. Como hemos señalado, una de las ventajas de los campamentos ha de ser que los niños se vuelvan más independientes. Hay que mentalizarles de que los monitores han de ser obedecidos y están ahí para ayudarles, pero no deben de ser vistos como unos “padres sustitutos”.
  • Contactar con ellos lo necesario. Por esa misma razón de fomentar su independencia, debemos mantener un contacto adecuado y no excesivo con ellos. Hoy en día, la tecnología permite un contacto casi continuo a través, por ejemplo, de teléfonos móviles. Pero estar demasiado presentes durante sus días de campamento hará que no desconecten lo suficiente y que no disfruten de todas las ventajas de la experiencia.
  • Llevar un diario del campamento. Con tantas posibilidades tecnológicas para grabar imagen y sonido, hoy muy poca gente se acuerda de escribir o llevar diarios. Pero tener uno donde se ponga por escrito el día a día del campamento puede ser una buena idea para que luego, releyéndolo en familia, los niños revivan con sus padres las experiencias disfrutadas.
  • Mentalizar a los niños para comer bien en el campamento. Una de las batallas tradicionales con los niños es la de que coman con normalidad. Algunos aborrecen la comida del campamento y eso puede arruinar su estancia. Si son caprichosos en casa a la hora de comer, casi con toda seguridad lo seguirán siendo fuera. Es necesario inculcar buenos hábitos alimenticios a los niños para que cuando salgan de casa puedan adaptarse a las dietas que tengan a su disposición.

Los campamentos suelen ser un ámbito de novedades y descubrimientos para los niños. Les ayudan a ensanchar su mente y su mundo, a conocer puntos de vista nuevos y a mejorar su capacidad de adaptación. Tomando unas pocas precauciones y ayudando a nuestros hijos a ver las ventajas de los campamentos, podemos hacer que tengan una grata experiencia que quieran repetir de año en año.