Llega el momento de descansar y por fin podemos relajarnos tomando el sol o dándonos un chapuzón en la piscina. Suena bien, ¿verdad? Pero los padres saben que si ese plan incluye a los niños, la relajación puede no ser tal. Y es que a nuevos entornos, nuevos riesgos. Si ya tomamos muchas precauciones para asegurar la seguridad infantil en el hogar, cuando salimos de casa tenemos que seguir siendo precavidos y reducir los peligros a los que nuestros hijos pueden quedar expuestos. La piscina es un entorno con riesgos muy concretos. Veamos algunos consejos de prudencia que debemos tener en cuenta para que nuestra jornada de relax no acabe dándonos un disgusto.

  • ninos-piscinaEscoge bien la piscina a la que ir: No vayas a una donde no se señale la profundidad de los distintos tramos o no tenga socorrista. Pero recuerda que el profesional del salvamento está para situaciones extremas, el cuidado de los niños es tarea de sus padres.
  • Comprueba las instalaciones: Debe haber puerta de acceso a la piscina, duchas, escaleras de acceso a las distintas profundidades de la piscina, botiquín y enfermería.
  • No descuides las instalaciones en tu piscina privada: Si eres de los afortunados que puedes tener piscina propia, has de saber que muchos de los percances infantiles se dan en la casa porque los padres no son tan cuidadosos en su hogar como en instalaciones ajenas.
  • Ve bien equipado: Lleva tu propio botiquín y ten a mano el teléfono con los números de emergencias. No descuides la protección contra el sol (cremas, ropa ligera, gafas, gorras) e hidratación de sobra. Recuerda que cuando hacen mucho ejercicio y pasan mucho tiempo al sol, los niños se deshidratan con rapidez, por lo que necesitan, aún más que los adultos, tomar más agua para evitar golpes de calor.
  • Elige bien los flotadores: Los manguitos son mejor para los niños más pequeños y cuando escojas flotadores para los niños mayores, mejor los más grandes porque podrán sostenerles de modo más eficaz. También son útiles las tablas flotadoras para que se mantengan en horizontal y con la cabeza por encima del agua cuando están aprendiendo a nadar. Si el niño aún tiene problemas de control de su equilibrio, un chaleco flotador suele ser lo más seguro.
  • El mejor juguete es la propia piscina: Hoy en día los niños tienen muchos tipos de juguetes a su disposición. Pero estar pendientes de ellos hace que se distraigan y sean más imprudentes. Es mejor llevar pocos juguetes (o ninguno) y que en todo caso los usen fuera del agua y con precaución. Si han usado alguno dentro de la piscina, hay que asegurarse de recogerlos cuando salgan, para evitar que vuelvan a por ellos sin que les veamos y ocurra cualquier percance.
  • Saber nadar es la mejor medida de seguridad: Sin duda, que los niños puedan cuidarse a sí mismos es lo mejor para la tranquilidad de los padres y para que los pequeños vayan adquiriendo independencia y responsabilidad. Enseñarles a nadar tan pronto como sea posible será la inversión de tiempo que más tranquilidad nos dé, no solo en la piscina sino en cualquier lugar similar, como playas, lagos o ríos.
  • La supervisión adulta, siempre presente: Este consejo comprende a todos los demás. Los niños no ven el riesgo como los adultos y menos aún cuando están concentrados en divertirse.

Tener cuidado de los niños no tiene por qué suponer que los adultos no puedan disfrutar de la piscina. Lo adecuado es incorporar una serie de precauciones y rutinas de manera natural para que nuestra visita a la piscina sea un buen rato compartido en familia.