La madrugada del 28 al 29 de marzo debemos adelantar una hora las manecillas del reloj, como cada primavera. Esto puede alterar el ritmo sueño-vigilia de los niños.

Llega la primavera y, con ella, la cita habitual con el cambio de hora. Este año, el reloj deberá adelantarse una hora en la madrugada del 28 al 29 de marzo. Se trata de una medida que hace ahorrar, aproximadamente, el 5% del total de consumo eléctrico, lo que equivaldría a unos 300 millones de euros, según datos del Ministerio de Industria. Sin embargo, este ahorro se “paga”, en parte, con algunas molestias para nuestro organismo, que notan tanto los adultos como, sobre todo, los niños:

• Con el cambio de hora, además de perder una hora de sueño, todos los horarios de las comidas del día siguiente se adelantan, al menos, en teoría. ¿El resultado? Dificultades para dormir por la noche y somonolencia durante el día, con inapetencia, mal humor e irritabilidad. Este trastorno puede prolongarse incluso durante una o dos semanas, especialmente, en los más pequeños.

• Todas las funciones biológicas, desde la temperatura corporal a la presión y las actividades metabólicas, están basadas en un ritmo circadiano, que, durante las 24 horas, alterna actividad y reposo, en el ciclo vigilia-sueño. El hecho de desplazar una hora el “sincronizador” crea un ligero desfase.

¿Cómo hay que preparar a los niños?

Para evitar que los niños pierdan tiempo de sueño, hay que prepararles de forma gradual. Lo ideal sería empezar unos días antes, adelantando la hora de irse a dormir y de despertase unos diez minutos cada día. Los horarios de las comidas también deben ir adelantándose.

En los días siguientes al cambio de hora, el niño recupera el ritmo. Si el esquema de recuperación no se ha aplicado antes del cambio de hora, también podrá hacerse a partir del día siguiente, pero al contrario: si el niño se iba a dormir a las nueve, las noches siguientes al cambio de horario podrá irse a la cama unos minutos más tarde, pero también deberá poder despertarse más tardepor la mañana.

• Es conveniente preparar al niño un desayuno muy apetecible, para recuperar energía.

 

 

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