Cuando acaba el curso escolar, afrontamos una etapa que nos cambia los horarios y las rutinas diarias. Mientras que la mayor parte del año nuestros hijos pasan mucho tiempo en la escuela, ahora tendrán mucho tiempo libre que gestionar. Cuando llegan estas fechas, muchos niños no saben qué hacer con todas esas horas libres a lo largo del día. Los padres, por su parte, tenemos que hacer malabares para seguir con el trabajo y organizar el tiempo para no perder de vista a los niños. Si a eso le sumamos que los niños se aburren enseguida, mucho antes que los adultos, las vacaciones son todo un reto para los padres. Necesitan variedad en sus actividades y mantener algunas rutinas para que después del verano, la vuelta al cole no sea tan difícil.

El aburrimiento hace a los niños irritables y tratar con ellos se vuelve más complicado. Por eso es importante pensar en formas de que se mantengan entretenidos sin tener que recurrir a la televisión o los videojuegos, que si bien están bien por un rato, no deben ser la alternativa predominante de ocio para los niños en vacaciones. Para muchos padres trabajadores que pasan poco tiempo en casa, la opción más sencilla es enviar a los niños a algún campamento o apuntarles a cursos que les mantengan ocupados. A otros padres no les queda otro remedio que contratar niñeras o guarderías privadas durante las vacaciones.

Todas estas opciones suponen un gasto adicional que desequilibra el presupuesto familiar. Para equilibrar los gastos en vacaciones, podemos recurrir a opciones más económicas que mantengan entretenidos a nuestros hijos.

Algunos padres tienen horario de verano en su trabajo y pueden dedicar más tiempo a los niños en verano, otros en cambio tienen que turnar las vacaciones de mamá y papá para repartirse el cuidado de los hijos en vacaciones y otros padres no tienen esas opciones. En todos los casos, algunos de los consejos que pueden ayudar a hacer rendir el presupuesto son:

  • Buscar guarderías públicas y centros de ocio infantil públicos. Al ser cada vez más frecuente que los padres trabajadores no puedan atender a sus hijos muchas horas al día, cada vez hay más instituciones públicas que abren este tipo de centros. Algunos son gratis y muchos otros tienen precios muy reducidos, ya que se plantean como un servicio público. Por lo general, hay que apuntar a los niños con antelación.
  • Recurrir a la familia. Los abuelos, los tíos y demás familiares, pueden ayudar mucho en la supervisión de los niños. Además de ser una forma económica de asegurarnos de que estén bien cuidados, es un modo de que tus hijos entren en contacto con diferentes personas y ámbitos siempre dentro de la seguridad familiar. Sin embargo, aunque hay abuelos y tíos que no tienen inconvenientes con tener a los niños en casa mientras sus padres trabajan, no se debe abusar de la familia y se debe respetar el espacio de quienes amablemente nos ayudan con el cuidado de nuestros hijos.
  • Coordinarnos con los padres de los amigos de nuestros hijos. Nuestros hijos harán buenos amigos en el colegio. Muchos de ellos viven cerca y podemos organizarnos con los otros padres para que los niños se reunan con sus amigos durante las vacaciones. De esta forma trabajarán sus habilidades sociales, reforzarán los vínculos con sus amigos y también nos permitirá a nosotros conocer a los amigos de nuestros hijos y saber con quién se relacionan. Organizarnos con los demás padres para que unos días vengan los niños a nuestra casa y otros días vayan a casa de sus amigos puede ser una forma excelente de estirar el bolsillo en verano mientras los niños se divierten con sus amigos.
  • Responsabilizar a los hermanos mayores de los más pequeños. Si la edad de los hijos más mayores lo permite, es adecuado que vayan adquiriendo responsabilidades en el cuidado de los hermanos pequeños. Pero no es bueno abusar de esta opción. Por mayores que sean también merecen su tiempo de ocio y cargarles con demasiada responsabilidad puede generarles animadversión contra sus hermanos pequeños. En cambio, un buen equilibrio y una asignación adecuada de las responsabilidades, los ayudará a aprender a llevarse bien entre ellos y a evitar las peleas entre hermanos.

La variedad en los recursos que utilicemos ayudará a que nuestros hijos no caigan en el aburrimiento, sin necesidad de recurrir a soluciones que supongan un gasto superfluo. Mantener a los niños entretenidos es posible y para ello solo hace falta un poco de imaginación y contar con recursos fáciles de aprovechar a mano. De esta forma, grandes y pequeños disfrutaremos del verano sin vaciar nuestros bolsillos.