La tos ferina es una enfermedad respiratoria muy contagiosa que puede acabar siendo grave en los recién nacidos. La estrategia más efectiva para proteger a los bebés es vacunar a las embarazadas. Así, la mamá pasa los anticuerpos al feto a través de la placenta. “Es como si el bebé estuviera vacunado” explica Anna Goncé, especialista en Medicina Materno-Fetal del Hospital Clinic de Barcelona.

 

Protegiendo a los más vulnerables

En los últimos años se han multiplicado los casos de tos ferina, una enfermedad respiratoria muy contagiosa que puede acabar siendo grave, especialmente en los recién nacidos. Cuando la tos ferina afecta a los menores de seis meses, sobre todo en los primeros 2 o 3 meses de vida, antes de que se pueda administrar la vacunación que se inicia a los 2 meses, con frecuencia existen complicaciones, y en el 70% de los casos es necesaria la hospitalización. Sin embargo, ahora se sabe que la estrategia más efectiva es vacunar a las embarazadas, ya que “así se protege al lactante en un momento en el que es especialmente vulnerable a la enfermedad” explica Anna Goncé, Médico Consultor del Servicio de Medicina Materno-Fetal del Hospital Clinic de Barcelona.

La vacuna dTpa, una vacuna segura

Desde finales de enero, la Agencia de Salud Pública de Cataluña, por primera vez en España, ha lanzado una campaña para vacunar a las madres contra la tos ferina en los últimos meses de gestación. Una acción preventiva que, desde el año 2011, se ha implementado con gran eficacia en países como el Reino Unido y EE. UU, entre otros. La vacuna, conocida como dTpa y que ofrece también protección contra el tétanos y la difteria, es una vacuna inactivada que no causa problemas adversos ni en la madre ni en el feto. Es una vacuna tan segura como la vacuna antitetánica que ya se recomendaba desde hace años durante el embarazo, y que ahora ha sido substituida por la dTpa.

Bebés con anticuerpos desde antes de nacer

En una prueba piloto realizada en el Hospital Clinic de Barcelona, entre 2012 y 2013, en la que se administró la vacuna contra la tos ferina a unas 800 embarazadas, se comprobó como los anticuerpos que crea la madre contra la enfermedad pasan afeto a través del cordón umbilical, protegiendo a los bebés en la etapa más vulnerable y propicia a complicaciones. “De hecho, la protección se produce por una doble vía –nos cuenta Goncé–. Por un lado, de forma directa, ya que se produce un paso de anticuerpos maternos a través de la placenta, sobre todo en el tercer trimestre del embarazo. De esta forma es como si el bebé estuviera también vacunado y protegido. En segundo lugar, de forma indirecta, ya que la mujer recientemente vacunada no enferma de tos ferina, y no podrá ser transmisora de la enfermedad”. Precisamente, se ha comprobado que la primera fuente de contagio del niño son los cuidadores más próximos, y en más del 50% de los casos era la propia madre quien había transmitido la tos ferina.

Entre la semana 27 y 36 de embarazo, el momento idóneo

La recomendación del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, dentro de las novedades de su calendario de vacunaciones 2014, consiste en administrar una dosis de vacuna contra la tos ferina a las embarazadas en el tercer trimestre de la gestación, entre las semanas 27 y 36, y revacunar en cada embarazo. Goncé puntualiza que es importante hacerlo antes de dar a luz: “Así el cuerpo de la madre tiene tiempo de crear los anticuerpos –un proceso que suele tardar entre dos y tres semanas– y pasarlos al feto”. A la vez, es clave vacunarse en las últimas semanas de gestación y no antes, “porque el nivel de anticuerpos maternos es más elevado cuando la vacunación es reciente, y entonces se aprovecha el paso masivo de anticuerpos de la madre al feto a través de la placenta y el cordón umbilical que se produce entre la semana 38 y la 41, consiguiéndose que el recién nacido tenga una cantidad de anticuerpos protectores mayor que la propia madre”, explica la especialista en Medicina Materno-Fetal del Hospital Clinic de Barcelona.

Tras la vacunación de la tos ferina, la protección dura entre 4 y 12 años y tras la infección natural, entre 4 y 20 años. Esta condición es la que origina que el germen causante, la Bordetella pertussis, siga circulando en nuestro medio, especialmente entre adolescentes y adultos, y que sea tan recomendable proteger a los recién nacidos antes de nacer.

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